Suite francesa, de Irène Némirovsky
Salamandra, 16a edición, España, julio de 2009
475 págs.
Es una novela ineludible para sentir un acontecimiento de la magnitud de la ocupación
nazi en Francia, para aquilatar la magnitud de la guerra, de toda guerra.
La técnica de la antítesis, manejada con la precisión del limpio corte del bisturí, hace de
esta novela un documento. Es el espejo que Stendhal paseaba a lo largo del camino, es la
trasmisión en vivo de cualquier red social. Es el ojo que participa del acontecimiento
porque está allí pero no puede, porque no lo sabe, anticipar el momento siguiente.Y es
estremecedora porque la dueña del ojo y de la pluma, la portadora de esa sensibilidad
increíble, baudelaireana ("Correspondencias"), no asiste al final de la historia, de su
historia (Auschwitz 1942).
La edición de Salamandra agrega la reflexión y el análisis que hace la escritora sobre el
rol que estaba llamada a cumplir la literatura, así como las elucubraciones acerca de las
futuras y nunca concretadas vicisitudes de sus personajes en los movimientos de la
suite que acallaron las manos asesinas.
Sobrecogedora e ineludible, como queda dicho.
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