viernes, 16 de enero de 2015

María Celia Romanzo


Tierra estampada 
 
Un día de pleno invierno amaneció extremadamente frío, gris y lluvioso. Había hecho calor durante el otoño y buena parte de la estación. Al principio resultó normal; a nadie llamó la atención la ausencia de sol.
Sin embargo pasaron los días, se acercaba la primavera y no volvía a salir. Tampoco cesaba la lluvia.
Para la familia que vive en el campo dedicada a las tareas rurales, el hecho se convirtió en motivo de preocupación. Aunque ellos estaban acostumbrados a tener la compañía siempre presente de la incertidumbre para el resultado de su trabajo.
Repentinamente dejó de llover y el sol no dio tregua; faltaba el agua. Sin embargo volvieron otra vez los días nublados sin solución de continuidad y los efectos en los cultivos no se hicieron esperar. Las condiciones de la naturaleza están alteradas, el cambio climático, la capa de ozono, etc. – decía el padre muy preocupado.
Los niños advirtieron la situación tanto como los mayores pero igual que todos los chicos observadores una mañana notaron algo diferente y lo comunicaron: Saben que últimamente aparecen líneas y superficies verdes en el campo, vamos a descubrirlas juntos
Su madre llegó motivada y efectivamente reconoció que en determinados sitios se percibían retazos de suelo más fértiles, evidentes, a modo de áreas menos áridas. Día tras día verificaban cambios, se sucedían los diseños a veces más regulares, en ocasiones dispersos. Las características en la fertilidad de ese terreno eran notables, sectores productivos de límites precisos, todo un ecosistema funcionando a pleno alternaba con secciones ausentes de vitalidad.
Es una incógnita, comentaban los mayores, ojalá supiéramos el origen - reflexionaban desconcertados en la búsqueda de respuestas. Si existía una, al menos.
Aquel día muy temprano, apenas amaneció, fueron al campo y buscando en el valle encontraron un lugar no muy visible. Al salir les había extrañado la falta del canto de pájaros mañaneros, mas cuando se aproximaron a la zona comenzaron a escucharse, esta vez con vigor, armoniosos trinos.
Y vieron atónitos hacia el medio del terreno un inmenso pasacalle desplegado al viento donde multitud de aves sobrevolaban llevándolo por sus extremos en alto.
"Lunares líquidos"

Gloria Carballo


Don Quijote

Quijote, Sancho y jamelgos
Salieron desde La Mancha
Quijote buscando gloria
Sancho alimentar su panza
Lucharon contra molinos
Imaginarios gigantes
Hazañas que permitieran
Cantar loas y alabanzas

Quijote fuiste un quijote
Y se acrecentó tu fama
Aunque tu fiel compañero
Fuera un quijote en holganza

Un singular personaje
De figura desgarbada
Protegíase su cuerpo
Con un metálico traje
Tuvo una musa también
Dulcinea de El Toboso
De la cual soñó un pañuelo
Para acompañar sus viajes

Quijote fuiste un quijote
Y se acrecentó tu fama
Aunque tu fiel compañero
Fuera un quijote en holganza

Un caballero español
Que venía de La Mancha
En su mente imaginó
Mil temerarias batallas
Vivió loco y murió cuerdo
Y así terminó la hazaña
Del hidalgo Don Quijote
Y el servidor Sancho Panza
"Lunares líquidos"

Olga Chico Espinosa


GOTAS DE AMOR

No llores mi niña
No angusties mi alma
Ansío tu cara tan bella,
Tan tersa, con una sonrisa
Que eterna ilumine tu vida

No llores pequeña
Se detiene el ritmo vital
Si tan triste te veo
Quiero un caminito
Con tapiz de flores
Que guíe tus pasos

Si lloras mi niña
Si lloras pequeña
Que sea de alegría
Que sea un regalo que te da la vida
Por una promesa ansiada y cumplida

Texto de Juana Rodríguez


EL HUECO   
En la visualización, ella me iba guiando, oía su voz diciéndome que pensara en llevar algo de él como para dejar en el lugar, pero yo sentía que no había nada de lo cual quisiera desprenderme, entonces me alentó a que tomara unas piedritas y en un agua que corriera como un arroyo las dejara ir.
    Cuando llegó el día del viaje tomé su armónica y la puse en el estuche amarrillo; la luz y la alquimia del oro se me representaron. Imaginaba también un mar de espigas y una sensación de amor me fue transportando.
     Bajé del auto. Mi mirada se deslizó en la soledad y allí al costado del camino estaban las rocas; me senté en la más alta. La música se hizo oír en mis labios como un llamado. Mi ser estaba relajado pero a la vez atento, sobre todo a la voz del viento que en ese momento me abrazaba.
     Cuando me puse de pie, ella se deslizó por mi falda y se fue por entre las rocas hasta llegar a la tierra. Recordé el ejercicio de desprendimiento y no lo acepté. ¡Por favor no, la armónica no!
     ¡La saco, como sea la saco!  Metí una rama y noté que no la tocaba, cerré los ojos  y no sé si fueron segundos o minutos, el tiempo no contaba.
     Me alertó percibir un leve ruido. Un tatú-mulita se arrastraba y algo sobre la tierra brillaba como un sol. Era la armónica que volvía.  El agua mojaba mis pies.
  Juana Rodríguez
"Lunares líquidos"
                                                                                    

Libro recomendado


HEREJES”
LEONARDO PADURA
Tusquets editores
5a edición – Bs As, julio de 2014
516 págs.

Esta novela articulada en tres partes, Libro de Daniel, Libro de Elías, Libro de Judith más un Génesis que no por casualidad aparece al final, remite, desde el número tres y los títulos de los libros, al Antiguo Testamento. Se trata de una magnífica obra construida con base histórica y diferentes ritmos. El libro de Daniel es ágil y el lector transita las peripecias de los personajes con un ritmo acelerado. Le cuesta dejarlos para pasar a la segunda parte, el Libro de Elías, de ritmo mucho más lento, con mucha información y erudición en lo relativo al arte pictórico especialmente el de Rembrandt. Y ese ritmo lento se justifica porque lo que el lector acompaña es el doloroso proceso interior de un personaje al cual su religión y su momento histórico lo enfrentan a su vocación. Si bien hay una conexión entre la elección, la herejía, a la que se enfrentan los personajes, judíos ambos, las circunstancias históricas en que están inmersos y también la época y el lugar geográfico que habitan, hacen la diferencia.
El libro de Judith,en cambio, de palpitante actualidad en lo relativo a la filiación de los personajes,viene de la mano de un cambio en el estilo, que muestra la versatilidad del escritor para crear voces narrativas que mantengan en vilo al lecor a lo largo de 500 páginas. Aparecen el humor, la ironía y, nuevamente, el desgarro de los personajes frente a la elección de vida que deben hacer.
Un libro interesantísimo, de un autor inteligente.
Muy recomendable.

Profa. Liliám Silvera