Tierra estampada
Un día de pleno invierno amaneció
extremadamente frío, gris y lluvioso. Había hecho calor durante el
otoño y buena parte de la estación. Al principio resultó normal;
a nadie llamó la atención la ausencia de sol.
Sin embargo pasaron los días, se
acercaba la primavera y no volvía a salir. Tampoco cesaba la lluvia.
Para la familia que vive en el campo
dedicada a las tareas rurales, el hecho se convirtió en motivo de
preocupación. Aunque ellos estaban acostumbrados a tener la
compañía siempre presente de la incertidumbre para el resultado de
su trabajo.
Repentinamente dejó de llover y el sol
no dio tregua; faltaba el agua. Sin embargo volvieron otra vez los
días nublados sin solución de continuidad y los efectos en los
cultivos no se hicieron esperar. Las condiciones de la naturaleza
están alteradas, el cambio climático, la capa de ozono, etc. –
decía el padre muy preocupado.
Los niños advirtieron la situación
tanto como los mayores pero igual que todos los chicos observadores
una mañana notaron algo diferente y lo comunicaron: Saben que
últimamente aparecen líneas y superficies verdes en el campo,
vamos a descubrirlas juntos
Su madre llegó motivada y
efectivamente reconoció que en determinados sitios se percibían
retazos de suelo más fértiles, evidentes, a modo de áreas menos
áridas. Día tras día verificaban cambios, se sucedían los
diseños a veces más regulares, en ocasiones dispersos. Las
características en la fertilidad de ese terreno eran notables,
sectores productivos de límites precisos, todo un ecosistema
funcionando a pleno alternaba con secciones ausentes de vitalidad.
Es una incógnita, comentaban los
mayores, ojalá supiéramos el origen - reflexionaban desconcertados
en la búsqueda de respuestas. Si existía una, al menos.
Aquel día muy temprano, apenas
amaneció, fueron al campo y buscando en el valle encontraron un
lugar no muy visible. Al salir les había extrañado la falta del
canto de pájaros mañaneros, mas cuando se aproximaron a la zona
comenzaron a escucharse, esta vez con vigor, armoniosos trinos.
Y vieron atónitos hacia el medio del
terreno un inmenso pasacalle desplegado al viento donde multitud de
aves sobrevolaban llevándolo por sus extremos en alto.
"Lunares líquidos"
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